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Mariano Casado. Presidente de FEAPS Madrid, Vicepresidente de FEAPS estatal y Presidente de FEMADI

“Para afrontar el futuro tenemos que combinar la competitividad económica con una calidad en nuestros servicios y el trato a las personas con discapacidad intelectual y sus familias”.

Mariano Casado, padre de una persona con discapacidad intelectual, es actualmente Presidente de FEAPS Madrid, Vicepresidente de FEAPS estatal y Presidente de FEMADI. Abogado de profesión y gran conocedor del mundo asociativo nos explica las claves para, desde este ámbito, luchar en la reivindicación de los derechos de las personas con discapacidad aunando estrategias económicas, políticas y sociales.

Primero de todo, ¿cómo llegaste al mundo de la discapacidad?

Llegué hace casi trece años, cuando llegó mi hija Carmen con síndrome de Down. Esa situación nueva e inesperada fue mi primer contacto con el mundo de la discapacidad. A partir de ahí lo que hice fue trascender el ámbito de casa y echar una mano en la medida de lo posible en distintos espacios para apoyar al colectivo de las personas con discapacidad. Ya previamente había estado muy vinculado al mundo asociativo en otros ámbitos y siempre he creído que esas estructuras son fundamentales a la hora de cambiar las cosas. Uno de mis primeros contactos fue con la Asociación Síndrome de Down, donde acabé siendo miembro del Patronato y desde ahí entre en la Junta Directiva de FEAPS Madrid como un vocal más. Todo esto ha supuesto mucho compromiso, mucho tiempo; hay momentos muy difíciles y delicados, pero hay que estar ahí.

El sector de la discapacidad está viviendo momentos complejos en los que, creemos, hay que reinventarse. Desde el CERMI y desde otras instancias, se promueve la fusión de organizaciones, romper la atomización del sector para hacerlo fuerte ante la crisis. Desde la Fundación se está intentando implantar nuevos sistemas organizativos, más dinámicos y más competitivos en el mundo empresarial. Nos gustaría saber tu opinión con respecto a cómo deben las entidades afrontar, desde una perspectiva más económica, el futuro.

Estoy totalmente de acuerdo en que este proceso de renovación es uno de los retos más importantes. Durante mucho tiempo se ha perdido mucho tiempo en discusiones teóricas y, sin embargo, los problemas reales de presente y futuro se han ido dejando a un lado. Por eso, en el último plan estratégico que hemos presentado hay líneas específicas en esa dirección. Hemos puesto ya en marcha diversas iniciativas, tales como la central de compras, que consiste en aglutinar objetivos comunes, sinergias, compras, abaratar, trabajar en común; buscar espacios de colaboración que no estén al albor de las decisiones personales sino que estén insertas en una línea estratégica y con una continuidad de acción. Desde el punto de vista de la Federación este es el camino por el que apostamos y el que vamos a impulsar.

Sin embargo, todo ello debe realizarse sin olvidar algo que es irrenunciable, y es que las familias deben tener un papel específico en todos estos procesos y deben marcar la dirección política de estas decisiones. Hay personas detrás de estas estructuras que son el principal objetivo del movimiento por lo que la adaptación a estos nuevos tiempos debe hacerse sin dejar de lado el elemento personal. Y esto puede suponer, en algunos momentos, tensiones, pues lo económico puede sugerir a veces unas iniciativas muy determinadas que, en estado puro, no serían compatibles con unas determinadas líneas de calidad, de ética; es aquí dónde hay que trabajar: cómo combinar la competitividad económica con una calidad en nuestros servicios y el trato a las personas con discapacidad intelectual y sus familias. En estos momentos la Federación intenta fomentar y trabajar por un espacio de diálogo tranquilo y servir un poco de balanza para que la misma no se incline hacía uno de los dos lados de forma irreversible.

Los Centros Especiales de Empleo de la Comunidad de Madrid, están soportando demoras de hasta 12 meses en la percepción de las subvenciones salariales. Esto está suponiendo una gran carga añadida para las entidades haciendo aun más complejo su presente y, quizás dudoso, su futuro. Cuáles serían las claves a largo plazo y que está haciendo FEAPS Madrid para ello.

Lamentablemente esas situaciones de retraso se han producido y, me temo, se seguirán produciendo. Y no es porque no insistamos o porque no reivindiquemos con intensidad estas cuestiones. Es curioso que solo se produzca en cuestiones de empleo, porque en otras consejerías no está pasando. Sabemos lo duro que es para las entidades tener que asumir esta situación. Estamos financiando a la Administración, haciendo enormes esfuerzos que otros colectivos que no estuvieran organizados, seguramente, no podrían hacer. Lo que pasa es que esa capacidad que tiene el sector de acometer estas situaciones duras tienen su parte positiva, que es el hecho en sí de afrontarlo, pero tiene otra negativa, que es el hecho de que parece que la Administración se acostumbra a que vayamos asumiendo los problemas nosotros. Hay que luchar por cambiar esto, porque los pagos se hagan en el momento legalmente previsto y no producir en las entidades tensiones de tesorería y de personal muy grandes.

En cuanto al futuro de los CEE es un tema muy complejo, que debería llevarse a debate profundo en el seno del movimiento FEAPS y a nivel nacional para, entre todos, determinar cual queremos que sea. Yo no me atrevo a pronosticarlo, pero sí apuesto por crear entre todos un modelo propio que nos permita afrontar el futuro con todas las garantías. Estas cuestiones tienen tanto calado que yo preferiría escuchar a los expertos, que son los que están día a día gestionando estos CEE, que además tienen un gran bagaje, y que fueran ellos los que proyecten estratégicamente. Cuando tengamos esa opinión establecida entre todos, la Federación la asumirá y será la que yo defienda.

Ha salido publicada la convocatoria de acuerdo marco para contratar Centros Ocupacionales y residencias con Centros Ocupacionales para personas con discapacidad en el que se plantea una reducción del 8% en el importe del contrato, ¿cuáles serían a tu juicio las luces y sombras de este acuerdo, teniendo en cuenta que en 2011 los contratos ya descendieron un 5% y ahora, con el este 8%, a cumulan en dos años una reducción del 13%?

Una reflexión que es básica es que la crisis está ahí, y no podemos obviarla, por lo tanto los recortes se van a dar. Por otro lado, no podemos olvidar que hay más colectivos afectados y no podemos defendernos pensando que somos los únicos. Y jugando con estos dos elementos lo que hemos intentado ha sido minimizar el impacto de la crisis en los momentos en los que hemos podido negociar y pactar con la Comunidad de Madrid.

Evidentemente, con respecto al acuerdo marco, hay una reducción muy importante en las cantidades que aporta la Comunidad, eso es indiscutible, pero probablemente eso se hubiera producido de una forma incluso peor (se llegó a plantear incluso el copago) si no nos hubiéramos sentado a negociar conjuntamente con la Comunidad de Madrid. Yo creo que el acuerdo es sensato, es el mejor acuerdo posible en estos tiempos, sobre todo porque, si bien se plantea una bajada en el plano económico, la misma se compensa con una prolongación del contrato, lo que supone un compromiso presupuestario de la Comunidad. Con este contexto tendremos que asegurar la calidad.

Hablas de calidad pero, ¿crees que es posible mantenerla cuando las reducciones en las aportaciones de la Comunidad son cada vez más y más grandes?

Yo creo que es posible hacerlo, lo cual no quiere decir que sea fácil. Esto va a suponer que las organizaciones hagan un esfuerzo muy grande, pero también los profesionales que están comprometidos con ellas e incluso las familias. Pero es que este es el escenario que tenemos y que tenemos que abordar, manteniendo siempre criterios de calidad que sirvan de límite a todo lo que planteemos.

¿Qué papel está jugando FEAPS Madrid frente a las administraciones y, en general, frente a la sociedad, para defender realmente los derechos de las personas con discapacidad intelectual?

Hace ya unos años que la Junta Directiva movió una serie de fichas para preparar la organización de cara al futuro. Yo creo que una de las más importantes fue realizar un cambio en la gerencia de la Federación, incorporar gente nueva, más joven, con planteamientos y modos de trabajar diferentes, con visiones y perspectivas nuevas de lo que es el trabajo federativo y de cara al exterior. Por otro lado, incorporamos una Dirección de Relaciones Institucionales y Comunicación, con el objetivo de ser interlocutor, de participar en la vida social de la Comunidad de Madrid.

Estos dos cambios nos ha permitido tener mejores armas, mejores resortes para acomodarnos a la situación actual; básicamente, ganar espacio, presencia y capacidad de influencia en la vida social y política de la Comunidad de Madrid en favor de las organizaciones que trabajan con PCDI y sus familias. Creo que hemos mejorado mucho los canales comunicativos con las diferentes Consejerías, Ayuntamientos, Asamblea de Madrid, Delegación de Gobierno, Sindicatos y Patronal; además de con otros organismos tales como universidades y medios de comunicación. Con todo ello hemos ganado una mayor presencia institucional. Y creemos que esto es importante, salir del propio espacio federativo para llegar a la gente, pues ellos son nuestros socios y cómplices para conseguir objetivos. Tenemos que conseguir que la sociedad haga suyas las reivindicaciones de las personas con discapacidad.

Tenemos la sensación de que el CERMI de Madrid está siendo poco activo, con poca presencia en tiempos tan difíciles, ¿cuál es su opinión?

Nosotros apostamos por los CERMI, lo que ocurre es que hay que encontrar un punto de equilibrio, que a veces en Madrid no está tan claro, y es que se trabaje por las cuestiones comunes pero manteniendo la singularidad de determinadas federaciones y de sus colectivos. Aquí en Madrid el CERMI tiene que afrontar una renovación importante en sus estructuras de trabajo e, incluso, en sus estructuras personales. A nosotros nos gustaría que CERMI Madrid trabajara igual que CERMI Estatal. Está claro que el CERMI está haciendo un gran trabajo de defensa de las personas con discapacidad pero no puede olvidar, en ningún caso, las particularidades de las personas que componen dicho colectivo.

Lo que no podemos tolerar es que un CERMI que se olvide de las entidades que lo conforman y se olvide de que también estas tienen que tener su propio espacio de reivindicación independiente. El CERMI tiene que ser una plataforma de apoyo, un medio para sumar, para conseguir mayor capacidad de incidencia política; pero eso no significa que las organizaciones que lo componen tengan que disolverse en la estructura del CERMI. Lo que FEAPS Madrid no va a hacer en ningún momento es apoyar una soberanía del CERMI por encima de la soberanía e independencia de las propias organizaciones.

En esto momentos complejos, y hablando no solo como Presidente de FEAPS Madrid, sino como padre, ¿qué le dirías a los directivos, familiares, profesionales y personas con discapacidad intelectual vinculadas a la Fundación Carlos Martín?

A los trabajadores les diría que son el elemento nuclear de todas las entidades. Que sigan reivindicando sus derechos como trabajadores, pero sin olvidar su compromiso con las personas. Su opinión es fundamental, y deben expresarla en todo momento, al fin y al cabo, ellos como profesionales comprometidos, tienen el conocimiento técnico y humano. FEAPS se nutre mucho de ellos y los considera un pilar básico de este movimiento. Al igual que con los voluntarios, a los que quiero agradecer su tiempo y entusiasmo.

Con respecto a las familias todavía veo poca implicación. Si pudiera hablar directamente con ellas les diría que critiquen, que reivindiquen, que exijan, y, sobre todo, que participen. Animo a los padres, en especial a los padres jóvenes, a que se integren en las estructuras asociativas, e incluso en los órganos de gerencia de los mismos. Es tiempo y esfuerzo, pero lo que tenemos entre manos es muy importante, y hay que trabajarlo desde el principio. Y esto incluye también a las propias personas con discapacidad. Ellas también tienen que implicarse, nadie puede suplir su voz.

Estamos en unos tiempos difíciles y, precisamente por ello, hay que ser activo y reivindicativo. Hay que trabajar desde el diálogo, encontrar caminos comunes y apoyarse, siempre sin perder de vista las personas con discapacidad.

… Por Arantxa Flores.