El Área técnica de personas y servicios de atención en Fundación Carlos Martín, se adapta a los retos y necesidades del colectivo de personas con discapacidad intelectual, actualizando su estructura. Anterior Borja Fanjul Fernández... Próximo Técnicos de las Áreas de...

El Área técnica de personas y servicios de atención en Fundación Carlos Martín, se adapta a los retos y necesidades del colectivo de personas con discapacidad intelectual, actualizando su estructura.

En su Plan Estratégico 2019-2021, la Fundación Carlos Martín aborda la necesidad de adaptar su estructura a los nuevos tiempos. Actualmente están emergiendo nuevos modelos de atención, que a su vez derivan de las nuevas demandas y necesidades que manifiesta el colectivo de personas con discapacidad intelectual, tendiendo en definitiva a reformular todo el Área de personas y servicios de atención.

Aspectos que consideramos clave a la hora de emprender el cambio.

  • Los derechos de las personas; el derecho a vivir de manera digna (y lo más independiente posible), y en general a participar de todos los recursos como ciudadanos y ciudadanas de pleno derecho.
  • La personalización. La configuración de los apoyos en función de esa realidad individual de cada persona. En ese sentido, la metodología de trabajo no puede ser otra que los itinerarios personalizados para la inclusión.
  • La calidad de vida. Para ello adoptamos el Modelo de Calidad de Vida como referencia y realizamos seguimiento de la evolución de cada persona en sus diferentes dimensiones.
  • Trascender las estructuras y sus formatos, de manera que las “tradicionales” divisiones administrativas, si bien son necesarias para nuestra organización, cada vez tienen menos sentido desde el punto de vista “personal” o “vital”. Una persona puede participar en distintos centros, servicios, apoyos (y de hecho lo hace), y además precisar apoyos externos, inclusivos y comunitarios.
  • Resultados sociales, las metas, los logros, ya no sólo deben medirse en términos “macro”, de modo que podamos sacar pecho de la buena evolución económica de la entidad, o de la cantidad de centros y plazas que somos capaces de gestionar, sino también en términos “micro”, donde se mida el impacto real de el trabajo frente a la propia evolución de la persona usuaria y donde los propios resultados le animen a continuar su desarrollo personal, reforzando también los equipos y la propia entidad.

… Por César Jiménez.