Una de Cal y otra de Arena

Una de Cal

Tengo 21 años y vivo con mis padres y mis tres hermanos (22, 16 y 12 años) en el barrio de Vallecas. Vine a España cuando tenía 13 años y he ido al colegio hasta los 19 años. Luego pasé a un Centro Ocupacional diferente a este, pero mi plaza era privada y por motivos económicos, me cambié a este Centro.

Primero estuvimos viviendo de alquiler en otro barrio diferente a Vallecas, hasta que hace 4 años aproximadamente, mi familia decidió comprar la casa en la que actualmente vivimos. Pero desde hace unos meses no se ha podido hacer frente al pago mensual de la letra, debido a la elevada cantidad de dinero que supone a mi familia. Ya tuvimos un aviso de embargo hace aproximadamente un año y nos trasladamos a otra casa de alquiler, porque no podíamos hacer frente a ese compromiso con el banco, pero finalmente este nos concedió una prorroga y pudimos regresar. La realidad a día de hoy, es que la situación no ha cambiado, y mi familia continúa sin poder hacer frente al pago. Ya hemos recibido el aviso de embargo y el mes que viene tendremos que abandonar nuestra casa.

Mi familia se está moviendo por diferentes recursos para poder acceder a un piso de renta baja o a algún tipo de ayuda que nos permita mejorar nuestra situación.

Veo a mis padres mal, están todo el día preocupados con la situación y especialmente como esto está repercutiendo en alguno de mis hermanos, puesto que despierta en ellos sentimientos muy negativos. Yo tampoco llevo esto bien, porque aparte de ver a mis familiares afectados, tenemos el aviso del banco de que si no dejamos el piso el día que se nos ha comunicado, tendrán que avisar a la policía para sacarnos y no nos dejarán sacar ninguna de nuestras pertenencias. Me preocupa mucho la incertidumbre de nuestro futuro.

… Por Verónica Guamán


Una de Arena

Hola, me llamo Francisco aunque todos me conocen como “Giti”, tengo 34 años y llevo en el Centro de día desde que abrió (11 ó 12 años).

Desde hace 2 años entreno en un deporte que se llama BOCCIA. Es algo parecido a los bolos, y podemos jugar personas con problemas de movilidad. Me propusieron participar en un deporte del que había oído hablar porque mis compañeros Javichu y Peri jugaban antes a él, dije que sí quería participar porque quería saber cómo se jugaba. Desde el principio me ha gustado, a veces es un poco difícil controlar la pelota porque hay que tirar más fuerte o flojo depende de donde esté la bola blanca y mi brazo a veces es un poco incontrolable, cuando esto me pasa me pongo nervioso y la pelota se me escapa. Cuando empecé a entrenar a veces utilizaba la canaleta (es una adaptación para los compañeros que no pueden lanzar la pelota), pero el entrenador y yo decidimos que mi brazo con esfuerzo podía tener control y poco a poco voy tirando mejor y eso me gusta y hace que me sienta bien. Somos 5 chicos los que entrenamos cada semana y para los partidos hacemos grupos de 2 o 3 personas, a mi me gusta ganar y cuando pierdo me cabreo pero la semana siguiente intento hacerlo mejor, unas veces me sale y otras no.

Gracias a la Boccia pienso que puedo practicar otros deportes adaptados pero sin dejar de entrenar a éste porque me gusta mucho. La Semana pasada fue mi primera competición en este deporte, y que queréis que os diga, lo importante es participar, pero ganando mola más…

 

… Por Francisco Silva, alias el Giti