Una de Cal y otra de Arena

Una de Cal

Esta es una historia inacabada, llena de preguntas sin responder.

Una persona alegre, feliz, aparentemente sabiendo afrontar las dificultades que le plantea la vida.

Una historia en la que a veces es muy complicado transmitir fuera lo que pasa por dentro.

Poco a poco, empieza a notarse un deterioro físico, va perdiendo forma, adelgaza exageradamente y unido a ello empieza el deterioro psíquico, surgen obsesiones, miedos, agresiones…

Mientras tanto, nuestro protagonista continúa su cambio, cada vez adelgaza más, sus obsesiones le dominan sin poder controlarlas, aparece agresividad hacia las personas cercanas y hacia él mismo. Cuando se comporta así, después llega otra vez el abatimiento, porque no es esa la forma en la que él quiere relacionarse con los demás, pero a veces, cuando se da cuenta, ya ha sucedido…

Cuando hablamos con él nos explica que se enfada, por cosas que antes no se enfadaba, el tampoco sabe que está pasando, sólo que en ocasiones que se enfada, siente mucho calor y ganas de llorar, pero no encuentra las respuestas a nuestras preguntas ¿por qué? ¿qué hacer para cambiar? ¿para encontrarse mejor?

Pero no nos rendimos, eso nunca, aunque es muy difícil para todos, continuamos buscando las respuestas, intentando que esta situación cambie.

… Por E. y Ana María Guillén


Una de Arena

Este mes hablamos con una persona que ha sido capaz de crecer a base de voluntad, de esfuerzo y superación personal, pero también gracias a la apuesta familiar de confiar en ella, de darle una educación para ejercer autonomía, a veces arriesgando y venciendo temores muy comprensibles, pero venciéndolos…Quizá ahora parezca normal, al verla, todo lo que ha conseguido, pero el camino ha sido largo, muy complejo, con algunos traspiés, y al final con la satisfacción del desarrollo indudable que ha experimentado en el proceso.

Me llamo Cristina, y me gusta sobre todo trabajar, también me gusta el Centro Ocupacional por la gente, pero ahí no se gana dinero. Yo creo que trabajo bien, no paro, voy muy deprisa para poder reponer el material y que mis compañeros no se queden parados. Cada vez que hay trabajo me llaman, así que yo creo que soy buena.

Además, de esa forma puedo invitar a comer a mis padres, apuntarme a viajes con mis amigos (¡¡En Mayo me voy a Londres!!), y hacer actividades de ocio los fines de semana.

Ahora estoy en Funcarma, y aunque madrugo muchísimo porque voy de Majadahonda a Vallecas, y entro a las 7,45h, la verdad es que estoy cansada pero encantada. Antes había trabajado en Fronda durante varios años; cambaba las bolsas de las papeleras, limpiaba las perreras, quitaba malas hierbas, barría la pinocha, etc.

También, cada 15 días más o menos, voy a entrenamiento para aprender a vivir sola, a un piso en Zarzaquemada (Leganés), con Avante-3, y allí hacemos de todo; compramos, cocinamos, ordenamos nuestra ropa, hacemos el reparto de las tareas en el cuadrante.

He aprendido a ir en transporte público; en metro, en tren, en autobús, y alguna vez me he perdido, y me he cabreado, y he tenido que llamar a mis padres, pero no a mí me da miedo. Me equivoco pero al final aprendo.

Pues eso, al final aprende…

 

… Por Cristina