Una de Cal y otra de Arena

Una de Cal

Me llamo David y soy usuario del Centro Ocupacional. Aquí hago formación en manipulados, y en una ocasión me contrataron para trabajar. Yo Intento venir todos los días al taller, aunque la verdad es que a veces estoy desmotivado y me sale quedarme en casa, o irme a dar una vuelta por ahí, porque veo muy complicado encontrar un trabajo. Con la crisis, mucho más.

Soy de los que piensa que en esta vida nada es imposible, pero yo lo tengo casi casi imposible. Además, mi discapacidad no ayuda en nada. Si pudiera elegir, sería cocinero. Ese es mi sueño, pero necesito mucho apoyo para cocinar.

Otra cosa que me haría muy feliz es poder irme de viaje con mi novia, como han hecho este año unos compañeros míos, y también lo veo difícil, porque en muchas cosas me cuesta apañármelas para hacerlas solo. En mi vida diaria me manejo bien, pero porque controlo el entorno en el que me muevo. En un sitio que no conozco, no lo sé.

Mi familia tampoco ha sido nunca un gran apoyo para mí. Ninguno de los dos. Durante mucho tiempo, incluso ahora, he tenido esperanzas e ilusiones de que las cosas se arreglaran, pero pasa el tiempo y no cambia nada. Eso no me ayuda, porque muchas veces les necesito, ya que he tenido y tengo problemas graves, y al final acabo metiéndome en más problemas todavía por la rabia que me da; con mis padres, con mi novia, con los monitores, en el taller…

Es la misma historia que se repite, y de la que no sé cómo salir.

Pero bueno, como he dicho antes, no hay nada imposible.

… Por David


Una de Arena

Hola soy Ramón.

Ya nos conocemos porque escribí en el primer boletín. Esta vez las noticias son mejores aunque estoy un poco triste. Me cuestan mucho los cambios pero no me queda mas remedio.

En el anterior boletín os conté que me mudaba a casa de mi hermano con mi padre pero finalmente mi padre quiso volver a nuestra casa de Moratalaz y continuamos con la rutina en nuestros centros de día pero con muchas limitaciones en mi hogar.

Unos meses después me han concedido una residencia, estoy muy contento porque se que era muy difícil y hace tiempo que la solicité. Es lo que ahora necesito, yo preferiría vivir con mi padre eternamente pero entiendo que es una ilusión, esta muy mayor y ha sufrido muchas caídas últimamente, ya no puede casi andar como para cuidar de mí.

El próximo lunes me incorporo a mi nuevo hogar, me resulta muy raro porque no estoy acostumbrado a vivir fuera de mi casa. ¡!Es como independizarme a mis 59 años!!. De momento la próxima semana voy solo a pasar el día para ver como me voy adaptando.

Lo que me da mucha pena es dejar el centro de día en el que he pasado muchos buenos momentos en los últimos 10 años o más, no recuerdo bien… espero seguir en contacto con mis amigos de la Fundación Carlos Martín y que algún día no muy lejano construyan una residencia para poder volver al barrio con mi gente.

Hoy me despido muy agradecido por todo lo que me llevo de estos años y con los ojos cargados de lágrimas.

… Por Ramón M con apoyo de Cristina García.