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Hacia la plena inclusión de las personas con severa y gran dependencia. Un ejemplo más

Durante las tres primeras semanas del mes de Julio se llevaron a cabo los ya habituales Respiros que venimos haciendo desde hace años, y que ya forman parte de la historia de nuestra Fundación.

Éste año el lugar elegido fue el municipio de Burgohondo, en la provincia de Ávila. Un pueblo de pequeña extensión y privilegiada situación en pleno corazón de la Sierra de Gredos.

La casa en la que éste año nos hemos hospedado constaba de siete habitaciones con baños completos, salón, cocina- comedor, terraza y chimenea- comedor cubierto, todo ello distribuido a lo largo de dos plantas. Hay que destacar su enorme jardín con césped y piscina, para el disfrute de todos.

Pedro Sánchez me cuenta:

“El agua estaba fría, pero aún así me bañé todos los días porque hacía mucho calor”

El pueblo de Burgohondo y su gente (comerciantes, vecinos, turistas…) fueron muy acogedores con todos nosotros a lo largo de las tres semanas. ¡Muchas Gracias, Nos habéis hecho sentir como en casa!

El primer grupo de Respiro, estuvieron desde el día 1 hasta el día 7 de Julio, el segundo del día 8 al 14 y el tercer grupo del 15 al 21 de Julio.

Fueron numerosas las actividades, tanto en el exterior como en la propia casa, realizadas durante las tres semanas de Respiro. Cada una de ellas estaba adaptada a las características, gustos, meteorología y agenda de cada grupo:

En el Mercado de Navaluenga aprovechamos para hacer compras, dar un paseo e incluso darnos algún caprichito.

Los que asistieron al cine de verano pudieron disfrutar de una película al aire libre en la plaza de toros.

Uno de los días lo dedicamos a hacer un picnic en el río Alberche. Los más valientes se dieron un buen chapuzón.

Dependiendo del grupo algún día realizamos una cena o comida en uno de los restaurantes del pueblo. Bruno y su equipo nos trataron como auténticos marqueses ocupándose del servicio de comida en la casa o en alguno de sus locales. No podía pasar sin mencionarlo. Una de esas personas a las que da gusto haber conocido.

Toda una experiencia fue montar a caballo, para algunos no era la primera vez, pero para otros la sensación fue increíble.

Sombrillas, tumbonas, colchonetas y a la piscina municipal. Aguadillas, saltos, juegos, risas aseguradas.

De igual modo, hubo tiempo para realizar visitas culturales a los lugares emblemáticos del municipio como a la Abadía, la plaza del Ayuntamiento o la Ermita de San Roque.

No ha faltado el aperitivo de la mañana y las salidas nocturnas por Burgohondo, Navaluenga e incluso por Ávila, como nos cuenta Juan Manuel Roldán:

“Fue lo que más me gustó. Bailar, hablar con los amigos y escuchar música por la noche”

Sin embargo, Samara prefiere disfrutar de la tranquilidad de la piscina de la casa y el paseo a caballo:

“Yo quiero volver al mismo sitio”, contestaba cuando le preguntaba por su semana de Respiro.

Como viene siendo tradición, el sábado noche cada uno de los grupos realizó la fiesta – barbacoa que hacemos todos los años. Cenamos, bailamos e intercambiamos regalos, todos juntos. Aprovechamos esta ocasión para ponernos “re- guapos”, disfrutar de una noche estupenda y despedirnos del Respiro hasta el año siguiente.

Han sido unas semanas cargadas de anécdotas, auténticas aventuras, carcajadas, relax y diversión que desde la Fundación venimos haciendo año tras año con todo el cariño y juntos conseguir nuestro objetivo común: DISFRUTAR, EXPERIMENTAR, DESCONECTAR…

… Por Laura Pérez.