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Las Familias y el Empleo

TRABAJAR

Realizar una actividad física o intelectual, en general de forma continuada, y recibir un salario por ello.

Trabajar es mucho más que una actividad aislada por la que se obtiene una compensación económica, y eso, a golpe de crisis, en los últimos tiempos, lo hemos aprendido todos. Trabajar es una de las principales experiencias vitales; es una forma de participación, de socialización, de ocupación, de igualdad, de dignidad personal.

Esto lo saben desde hace mucho las personas con discapacidad intelectual, que vienen reclamando su pleno derecho a la inclusión laboral, a la igualdad de oportunidades, y lo hacen fuera, en la calle, en la sociedad, pero también dentro, en su propia casa, ante su familia.

Afortunadamente, cada vez son más las familias de las personas con discapacidad intelectual que promueven su acceso al empleo.

Desagraciadamente, aún hay un buen número de familias que no lo hacen, y aun sin quererlo se convierten en un obstáculo para el desarrollo personal de su familiar con discapacidad intelectual.

¿Por qué pasa esto?… “Yo no quiero que mi hija se dedique a limpiar y a sufrir como he tenido que hacer yo”.

“Mientras yo pueda, mi niño no tiene por qué trabajar”.

Hay veces que la negativa proviene de la dificultad de asumir que las personas con discapacidad intelectual tienen ideas y metas propias, que son capaces de esforzarse y de sufrir porque a ellos sí les merece la pena, son capaces de pelear por su deseo, aunque no coincida con el de sus padres. Porque como decía una usuaria del Centro Ocupacional hace unos meses, el que no trabaja no vive…

Otras veces el miedo tiene que ver con la pérdida de determinadas prestaciones económicas (pensiones no contributivas por invalidez, pensiones por hijo a cargo, y otras) aun cuando, por regla general, éstas son compatibles con los salarios.

También con la posible pérdida de la plaza pública que mantienen en los Centros Ocupacionales, institución que les ofrece una seguridad y una estabilidad, un día a día sin aparentes preocupaciones (comida, ocupación y transporte gratuitos).

Desde la experiencia acumulada en la Fundación Carlos Martín a lo largo de estos años, podemos decir que las reticencias de las familias, principalmente padres y madres, son esencialmente las mismas, o muy parecidas, y desde luego muy afianzadas. Ideas que pueden llegar ser comprensibles desde el punto de vista humano, pero que deben ser analizadas también desde otro plano; El derecho de la persona con discapacidad intelectual a decidir.

Pensando en todo ello, este mes se ha promovido un encuentro con familias de personas usuarias de nuestro Centro Ocupacional, compartiendo un rato de complicidad con ellas, cuyo nexo de unión es haber afrontado la empleabilidad de sus hijos en un momento de su vida.

Contamos con la presencia de cinco familias que nos han ayudado a extraer una serie de conclusiones muy interesantes para poder abordar desde nuestra área de trabajo. Nos cuentan como en algunos casos la posibilidad de empleo ha estado siempre presente como un objetivo a conseguir, y en otros casos, como les abordó sin esperarlo. Tras un periodo de desorientación al finalizar la etapa educativa, todos ellos dieron con nuestro Centro Ocupacional dónde han podido comenzar una formación especializada que les ha dado la posibilidad de alcanzar una salida laboral.

Sin embargo, todos coinciden en sentimientos de inquietud y temor ante esta nueva etapa. Aún así, quieren compartir con otras familias que dudan de la empleabilidad. de su familiar, la visión del deber de apoyar el derecho al trabajo de la persona con discapacidad. Defienden esta postura alegando la importancia de su futuro para que puedan convertirse en personas independientes, especialmente el día que ellos falten.

Destacar la importancia del apoyo familiar, unido al trabajo de los profesionales para la consecución de este objetivo.

  • Raquel (Amir) – “Cuando no sabes dónde ir, ahí están los centros ocupacionales. Después empieza el rosario: buscar, buscar y buscar.
  • Susana (Laura) – “El miedo no se te quita nunca, el miedo va a estar siempre. Lo que pasa que tienen que desecharlo y tirar hacia adelante, más que nada por tu hijo”.
  • Manuela (Rubén): ” Él mismo es el que me da, a veces fuerza”.
  • Latifa (Nabil) – “Nos dijeron de venir aquí, tuvimos mucha suerte. Estoy contenta de que esté aquí, ha aprendido mucho (…), ha tenido capacidad para salir del miedo, y yo también”.
  • Almudena (Laura) – “Le costó muchísimo (refiriéndose al padre de Laura) aceptar la discapacidad de ella. Es miedoso para él, imagínate para su hija con discapacidad. Se ha tenido que educar él mismo.
  • Maite (Jonathan): “Sentir que tiene independencia algún día, no va a estar toda la vida conmigo. Ojalá que viva su vida”.
  • Manuela (Rubén): ” Él lo que quiere es trabajar y ganas su propio dinero”.

Ellas mismas admiten que todo es fruto de un proceso. Nada sucede de un día para otro, ni porque sí. Se duda de todo, y precisamente creemos que la experiencia de las familias que hicieron en su día esa apuesta son quienes mejor pueden ayudar al resto a cambiar su perspectiva.

Estas familias, en su mayoría jóvenes, han entendido que trabajar es más que ganar dinero por realizar una actividad. Que sus familiares son felices sintiéndose parte de una empresa, de un equipo, que eso les hace menos dependientes a muchos niveles, y que proyectan en otros la idea de que su capacidad es valiosa. Tienen una motivación para madrugar (y madrugan…) todas las mañanas.

Desde Fundación Carlos Martín queremos agradecer enormemente la participación de estas familias que con su colaboración han dado la oportunidad de que otras personas puedan beneficiarse a través de sus experiencias. En breve os invitaremos a visualizar el vídeo de este encuentro que refleja relatos muy interesantes de la experiencia de cada una de las familias participantes.

En ese sentido, la idea es seguir promoviendo jornadas de este tipo, con la idea de fomentar la participación de las familias en aquellos temas que les son especialmente cercanos.

… Por Laura Pérez e Irene Estrada.