Una de Cal y otra de Arena

Una de Cal

En la vida siempre hay altibajos. Antonio se encuentra en uno de esos momentos, en los que cuesta ver el lado bueno de las cosas.

Se trata de una persona muy sensible con todo lo que percibe a su alrededor, haciendo suyos los problemas que afectan al núcleo familiar, absorbiendo sensaciones, actitudes y situaciones, que aunque intentemos amortiguar, hacen que crezca su angustia, cuando las cosas no van bien.

Últimamente se encuentra más deprimido, le cuesta sacar fuerzas para venir al centro, y plantarle cara a la rutina. “¡Vamos Antonio, que tienes que ir al centro!” se dice a sí mismo, y se esfuerza por sentirse mejor y mantener la mente alejada de los problemas.

En el centro busca al profesional para desahogarse, necesita contar las noticias nuevas que trae de casa. Pero aunque quiere hablar, también le cuesta… es mucho lo que quiere decir pero también doloroso.

El profesional trata de ayudarle a poner palabra a todo lo que pasa por su mente, y una vez que lo hace, se siente más tranquilo para afrontar la actividad del día.

Antonio muestra gran devoción por su hermana, con quién gracias al diálogo que hay entre ellos, puede sobrellevar mejor la situación, incluso poner su granito de arena, para hacer más llevaderos los problemas.

“¡Yo sé que necesita que la dé mimos!” dice Antonio con una gran sonrisa, sintiéndose orgulloso de ayudar a su hermana.

Tomar conciencia de los problemas, y buscar alternativas para solucionarlos, es lo más coherente. Por ello, cabe destacar, la actitud tan madura que Antonio ha adoptado, pidiendo a los profesionales del centro, el poder dialogar, y que le brinden la posibilidad de poder participar en más actividades, para que de esta manera, pueda evitar que las dificultades hagan flaquear su actitud positiva, que tanto esfuerzo le supone.

… Por Antonio Quesada, Mónica López y Mónica Pérez


Una de Arena

Josefina Casado, Tina para los amigos, usuaria del Área de Atención de Día del Centro Ocupacional y de la Vivienda Tutelada, empieza a partir del sábado 15 de Febrero a formar parte del CORO ABIERTO que  dirige el pianista Pablo Eisele, integrado por jóvenes cantantes miembros del Joven Coro de la JORCAM.  y que invita a personas con discapacidad intelectual que quieran cantar, con edades entre 16 y 60 años, a formar parte del mismo.

Esta iniciativa surge desde La Fundación Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid, a través de la JORCAM (Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid), la Fundación Saludarte y los Teatros del Canal, han puesto en marcha el proyecto “Acercando”.

Los ensayos tendrán lugar en los propios Teatros del Canal (c/Cea Bermúdez 1), lugar que poco a poco se ha ido convirtiendo en un referente dentro de la escena madrileña. Josefina transmite muchas ganas, se nota que está deseando empezar…

¿Cuándo empiezas, Tina?

Empiezo a ensayar este sábado de 16,30 a 18,30h.

¿Cómo has llegado a este coro?

La gente siempre me ha dicho que canto muy bien, y Sandra Sánchez (Responsable de Ocio), cuando surgió la oportunidad pensó en mí. Así que yo encantada, muy contenta de probar.

Cuando era más joven formé parte de un coro en Madrigal de la Vera (Cáceres), el pueblo donde me crié, ya que mi hermano Carlos tocaba la batería en una banda municipal.

¿Cómo vas a organizarte para ir?

Me enseñará a ir un voluntario que se llama Anselmo, hasta que yo sea capaz de ir por mí misma.

¿Cuándo empezaste a cantar?

En mi casa el que era más aficionado era mi hermano Lorenzo, que ponía Nino Bravo a todas horas. Pero a mí me ha tirado siempre la música, desde chica. Me gusta muchísimo, me relaja, la pongo de fondo mientras hago otra cosa.

¿Qué música te gusta?

Me encanta Sergio Dalma, y El Arrebato. A los dos, además, los he visto en directo.

¿Cómo estás de nerviosa, a menos de una semana de empezar?

Pues a lo mejor me corto al principio, pero yo creo que enseguida me soltaré, tengo más ilusión que vergüenza. A mí me encanta la gente, compartir experiencias.

Pues eso, a vivir la experiencia. Y a seguir teniendo más ilusión que vergüenza.

… Por Josefina Casado